martes, 3 de mayo de 2011

Eva Perón.

María Eva Duarte de Perón (Junín o Los Toldos,[1] Provincia de Buenos Aires, Argentina; 7 de mayo de 1919 - Buenos Aires; 26 de julio de 1952), conocida como Evita, fue una actriz y política argentina.
Como primera dama, promovió el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y de la mujer, entre ellos el sufragio femenino y realizó una amplia obra social desde la Fundación Eva Perón.Eva Perónras su muerte, la vida de Evita y su postura política han sido incorporadas ampliamente y por los sectores más diversos en la cultura argentina.
En primer lugar los sindicatos, vinculados estrechamente a ella durante su vida, han rescatado su nombre y su imagen, junto al de Perón, como símbolos máximos del protagonismo de los trabajadores en la historia argentina.
En segundo lugar el movimiento feminista y en general las organizaciones y personas dedicadas a defender los derechos de la mujer y la perspectiva de género. En este caso, la reivindicación de Evita atraviesa todas las ideologías políticas.
Entre las nuevas generaciones nacidas con posterioridad a su muerte, Evita ha sido rescatada como un ejemplo revolucionario, muchas veces asociado con el Che Guevara. La relación simbólica entre Evita y el Che, ambos muertos trágicamente y jóvenes, ha sido destacada un sinnúmero de veces.
La izquierda peronista y en particular el grupo guerrillero Montoneros vinculó muy estrechamente su ideología y su accionar a la figura de Evita. Un famoso eslogan de esta organización decía si Evita viviera sería montonera. Tanto el secuestro y posterior asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu como posteriormente de su cadáver, estuvieron relacionados con el intento de recuperar el cadáver de Eva Perón.
(n. Nueva York; 2 de diciembre de 1923 - f. París; 16 de septiembre de 1977), conocida como Maria Callas, fue una soprano estadounidense de origen griego, considerada la cantante de ópera más eminente de la segunda mitad del siglo XX. Capaz de revivir el Bel canto en su corta pero importante carrera, fue llamada (como antes la célebre Claudia Muzio) «La Divina». Su nombre está asociado en la memoria colectiva a Aristóteles Onassis, el gran amor de su vida.

a hija de Evangelia Dimitriadis y George Kalogeropoulos, una pareja de emigrantes griegos que llegaron a Estados Unidos en agosto de 1923, asentando su domicilio en la ciudad de Nueva York. En 1929 George Kalogeropoulos, farmacéutico de profesión, abrió un negocio familiar en un barrio griego de Manhattan y, por la complejidad del apellido, lo cambió por Callas.
Rango vocal de Callas.
Tras la separación de sus padres, Maria viajó a Grecia en 1937 con su madre y hermana, volviendo a adoptar su apellido original, Kalogeropoulos. Comenzó su formación en el Conservatorio Nacional de Atenas, y para inscribirse tuvo que falsear la edad, ya que no tenía los 16 años mínimos. Estudió con la soprano Maria Trivella, y después bel canto con Elvira de Hidalgo, que la formó en la tradición del belcanto romántico italiano. En 1938 hará su debut no profesional como Santuzza en Cavalleria rusticana, en Atenas.
La relación entre Maria y su madre era difícil. La madre presionaba a Maria con sus clases, solicitando a sus profesores que le informasen de todos sus avances; y por otro lado comparaba a Maria con su otra hija, calificándola de «gorda», poco agraciada y únicamente atractiva por su voz. Años después, Maria confesaría a la prensa que su madre la apoyó solamente para tener algún sustento económico y que, si bien admiraba su fortaleza y agradecía ese apoyo, nunca se había sentido querida por ella.
El debut de Maria fue en 1941, en el Teatro Lírico Nacional de Atenas, con la opereta Boccaccio. El primer éxito lo tendría en 1942 con Tosca, en la Ópera de Atenas. Pronto cantó Fidelio, Tiefland y Cavalleria Rusticana, también en Atenas. En 1944, durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas ocupantes pierden el control de Grecia y la flota británica llega al puerto de El Pireo. Maria Kalogeropoulos decide volver a los Estados Unidos para encontrarse con su padre.
Sus éxitos no fueron muchos hasta que la quiso escuchar Edward Johnson, el director general del Metropolitan Opera House, quien le ofreció inmediatamente los principales papeles en dos producciones en las temporadas de 1946-1947: Fidelio, de Ludwig van Beethoven, y Madama Butterfly, de Giacomo Puccini. Para sorpresa de Johnson, Maria rechazó los papeles: no quería cantar Fidelio en inglés, y consideraba que el rol de "Butterfly" no era el mejor para su debut en América.
Encontró trabajo en 1946, pero continuó practicando con vigor para perfeccionar su técnica. Tomó como agente a Eddie Bagarozy y aceptó cantar la ópera Turandot en Chicago, en enero de 1947, con un reparto de cantantes europeos célebres, en una compañía que fue fundada por Bagarozy y Ottavio Scotto, un empresario italiano.
Maria Callas mostró tener un carácter muy fuerte y determinante en sus decisiones, que se evidenciaría en el trato con su madre y más tarde con Aristóteles Onassis. Su voz en los pianos era bellísima, pero acusaba un timbre metálico que no sabía anular con técnica. En sus tiempos fue llamada una "soprano assoluta" o "soprano sfogato". La rápida pérdida de peso en la mitad de su carrera, el cambio constante de repertorio tan variado y a la vez sus problemas personales, son citados como posibles causas del deterioro de su voz.
Los grandes éxitos de su carrera, que le garantizan uno de los lugares más importantes en la historia de la ópera, tuvieron lugar antes de su relación con Onassis.
Callas propulsó la revaluación del género belcantista e impulsó la interpretación del verismo desde la técnica del belcanto provocando una revisión importante desde el punto musical e interpretativo. La generación que le siguió cimentó estos valores en los nombres de sopranos como Joan Sutherland, Montserrat Caballé, Leyla Gencer, Renata Scotto, Beverly Sills, Mirella Freni y las mezzosopranos Marilyn Horne y Teresa Berganza motivando un florecimiento del género lírico desde un enfoque históricamente veraz.


Mata Hari.



Mata Hari Pocas mujeres han despertado tantas pasiones y sembrado tanto misterio a su alrededor como Mata-Hari, la más legendaria espía de nuestro siglo. Ella misma se encargó durante años de urdir la inextricable red de rumores y fantasías que envolvieron en una nebulosa a aquella bailarina exótica, apasionada, amante de un batallón de caballeros influyentes y arriesgada espía, hasta que las biografías han podido demostrar que la famosa bailarina hindú, aclamada en París, en Berlín y en Montecarlo, no era más que una mentirosa patológica y una aventurera caída en desgracia. Pero lo malo no es que Mata-Hari, o mejor, Margaretha Geertruida Zelle, fuera una impostora, una bailarina abominable y una espía de medio pelo, dispuesta a venderse al mejor postor. Lo peor fue que a causa de sus muchos embrollos se vio condenada a morir a los 41 años ante un pelotón de fusilamiento en el castillo de Vincennes.
Mata-Hari, leyenda nocturna

Mata-Hari nació en Leeuwarden, Holanda, el 7 de agosto de 1876, y no era más que la hija de Adam Zelle, un modesto sombrerero al que sus vecinos apodaban el Barón, por sus delirios de grandeza y sus costumbres extravagantes. A los 6 años de edad, Margaretha fue matriculado en el colegio más caro de la ciudad y enviada a clase, el primer día de clase, en una carreta dorada tirada por dos cabritas blancas ataviadas como para unos esponsales principescos. Las burlas de sus compañeros no hicieron mella en la futura Mata-Hari, que descubrió pronto el placer de verse convertida en el centro de todas las miradas. Cuando tenía 13 años, el negocio de sombreros de su padre se fue a la bancarrota, como era de esperar, el matrimonio de sus padres se echó a perder, y en menos de dos años, su madre murió minada por las disputas conyugales.

La fama de seductora de Mata-Hari se inició a los 15 años, en la Escuela Normal de Lyden,
donde fue enviada junto con sus hermanos, en vista de la incapacidad del padre para
educarlos con sensatez. La mayor parte de sus años en Lyden la pasó huyendo del acoso sexual y de los castigos del director de la institución, Wibrandus Haanstra, quien, a pesar de estar casado, llegó a arrastrarse a sus pies, a gimotear en público y a escribir horrendas poesías con tal de conseguir sus favores.

En 1895 respondió a un anuncio de solicitud de esposa publicado por Rudolf John McLeod, un oficial holandés conocido por su apego al alcohol y a los burdeles de Ámsterdam. Se casaron ese mismo año cuando ella tenía 19 años y su esposo 39. se trasladaron ya con su primera hija hacia las Indias Orientales, lo que le permitió un contacto directo con la cultura de ese continente. La relación con su marido se colapsó después de perder a su segundo hijo, Norman, el cual murió envenenado aparentemente por una niñera desequilibrada de quien nunca más se supo. A su retorno a Ámsterdam, donde el militar fue absorbido por el alcoholismo y la vida mundana, dejó a su hija y marchó hacia Paris. En ese momento no se volvió a saber más de Margaretha Geertruida Zelle. Fracasó como modelo de un artista y la mayoría de historias sobre su vida coinciden en que su primer benefactor fue el Barón de Marguerie. El la introdujo a la sociedad como una adolescente oriental. Fue aquí cuando nacieron sus fascinantes historias: Margaretha cambió su acento, y ayudada por su colección de pulseras y adornos de las bailarinas javanesas, además de su increíble imaginación, continuó con la mítica historia de Mata-Hari.

“Mi madre, gloriosa bayadera del templo de Kanda Swandi, murió a los 14 años, el día de mi nacimiento. Los sacerdotes me adoptaron y me bautizaron bajo el nombre de Mata-Hari, que quiere decir “Pupila de la Aurora”, contaba impávida. Decía que en la pagoda de Siva aprendió los sagrados ritos de la danza.

Con este currículo completamente amañado, unas contorciones sensuales y misteriosas, y un cuerpo prácticamente desnudo a excepción de las cúpulas de bronce que cubrían los senos ( en unas declaraciones explicó que no los mostraba porque su ex marido, en un ataque de furia le había arrancado el pezón izquierdo de un mordisco), se dispuso Mata-Hari a conquistar el mundo desde el Museo de Arte Oriental de París.

Durante los primeros años del siglo, Mata-Hari bailó en los refugios de soldados y políticos de todo el globo. A medida que pasaba el tiempo, ella fomentaba su leyenda relatando su biografía de mil maneras diferentes, hasta que nadie sabía muy bien quién era ni de dónde salía.

Tuvo la mala suerte de estar actuando en Berlín cuando estalló la guerra del 14. y lo que es peor, tuvo la mala suerte de ser por esas fechas la amante del jefe de policía de la ciudad, y un poco más tarde de Kraemer, cónsul alemán en Ámsterdam y jefe del espionaje de su país. Los franceses no se lo perdonarían.

Lo cierto es que Kraemer piensa en ella para sonsacar información a los militares franceses. A cambio, naturalmente, de sumas considerables. Tras el regateo, Mata-Hari acepta y se convierte en la agente H-21. Pero la bailarina era ambiciosa e inconstantes en sus afectos, y tal como había hecho siempre en sus amores, decidió jugar a dos barajas y convertirse en agente doble. Ni corta ni perezosa se ofrece en París al capitán Ladoux, a quien sabe al frente del Servicio de Espionaje y Contraespionaje francés.

En un momento en que se combate encarnizadamente en todos los frentes, la obsesión por la traición y por el espionaje se exacerba. Los servicios secretos franceses e ingleses sospechan que Mata Hari trabaja para Alemania. En agosto de 1916, el famoso "deuxieme bureau", la división francesa de contraespionaje, decide ponerla a prueba, confiándole una misión en Holanda. Por un conjunto de circunstancias, no puede llegar a ese país y se dirige a España, centro del espionaje y del contraespionaje internacional. Allí, por propia iniciativa, llega a intimar con el agregado militar alemán, el capitán Von Kalle. Obtiene de él información sobre las maniobras alemanas, que transmite al servicio secreto francés; pero éstos siguen sospechando de ella, pensando que es una agente doble que trata de hacerles creer que apoya la causa francesa.  Este temor se ve confirmado al interceptar mensajes codificados, enviados por Von Kalle al estado mayor alemán, en los que se informa de las misiones y de los movimientos del agente alemán H-21, que coinciden exactamente con los desplazamientos de Mata Hari. De ahí en adelante, el agente H 21 y Mata Hari son una sola persona para la policía francesa y la bailarina es detenida cuando regresa a París, después de su misión, el 13 de febrero de 1917.

Al principio, Mata Hari niega toda actividad en favor de Alemania y pretende haber hecho contacto con el enemigo con el único fin de entregar información a Francia. Después, termina por reconocer que su juego es mas complejo y que, atraída por el afán de lucro, se dedicaba efectivamente a entregar información a los alemanes desde el comienzo de la guerra, aunque afirma haberse burlado de ellos, transmitiéndoles sólo información sin valor. A pesar de todo, el consejo de guerra que juzga el caso la encuentra culpable, ya que considera que los mensajes interceptados y las grandes sumas que Alemania le ha entregado son pruebas abrumadoras, Mata Hari es condenada a muerte.

Su ejecución solo dio más fuerza a la mitología. Una multitud parisina se reunió la mañana del 15 de octubre de 1917. Ese día, vestida de negro, con un sombrero de ala ancha y botas, momentos antes de que un pelotón de fusilamiento del Ejército francés acabara con su vida, la exótica bailarina levantó un brazo para despedirse coquetamente de los soldados que le dispararían. También se dice que rehusó venda y atadura y que miró sin rencor a estos soldados, e incluso hay quien cuenta que no vestía más que un abrigo de piel, del cual se despojó para persuadir a sus ejecutantes. Lo cierto es que murió de los 12 disparos que le fueron destinados y que nadie reclamó su cadáver.

En ese instante nació el enigma de Mata-Hari: “¿Era verdaderamente una agente secreta esta seductora con la que la alta sociedad parisina de principios de siglo se había encaprichado?

Es claro que la joven mantenía continuas relaciones con oficiales alemanes. Para obtener dinero, seguramente les prestó algunos servicios y les transmitió mensajes, cosas que son graves en un período de conflicto, aun si no pudo entregar información importante, susceptible de cambiar la suerte de la guerra. Pero su juego era inaceptable en ese tiempo de guerra y de sufrimiento. Por ello, fue condenada doblemente, como mujer escandalosa y como espía.

Lo único cierto con seguridad es que Mata-Hari sentía una gran obsesión por los uniformes militares, como se puede apreciar en alguna de sus biografías: ”Amo a los militares. Los he amado siempre y prefiero ser la amante de un oficial pobre que de un banquero rico”. Se dice que las pruebas de la investigación que la llevó a juicio y a la muerte permanecerán cerradas por cien años. Sus defensores aseguran que al abrirse, la vida de la "espía más peligrosa de todos los tiempos", dejará al descubierto la historia de una mujer fascinante, por cierto, que trató de sobrevivir en medio de una cruel guerra. 

Ana bolena.

   Ana Bolena nació en 1507 y murió en 1536 en Londres. Fue reina de Inglaterra y conocida por su carácter fuerte, así como por su gran belleza según algunos.
   Su padre, sir Thomas Boleyn la llevó a Francia en 1519, para que se desenvolviera en la corte, como dama de honor de la reina Claudia, donde se mantuvo tres libres y felices años. Luego, regresó a Gran Bretaña. Aquí tuvo a su favor el prestigio que su familia tenía ante el rey, por lo que inmediatamente destacó.
   Enrique VIII era el rey en ese momento, y cuando la vio se enamoró encaprichadamente de ella, aún cuando estaba unido en sagrado matrimonio a Catalina de Aragón. Su situación marital era bastante tensa, pues por un lado tenía grandes desacuerdos con Carlos V, tío de su esposa y además ella no le podía dar hijos.
   Así las cosas, decidió divorciarse de la reina pero Roma se opuso, pues el Papa Clemente VII, quien se encontraba bajo la total autoridad del Emperador, decidió enredar el proceso con largos trámites, que se extendieron por dos años.
   Enrique VIII acabó por molestarse e insaturó la Reforma en Inglaterra, que culminó con la separación de la Iglesia Católica y la formación de la Iglesia Anglicana. Ana Bolena no tuvo una gran incidencia en estos conflictos, pero si presionó al rey en la constitución de la nueva Iglesia.
   En 1532, cuando ya eran amantes, Ana y el Rey fueron a visitar a Francisco I, quien la honró con regalos y joyas. Un año después, la pareja contrajo matrimonio en secreto, el 25 de enero, y en mayo el arzobispo Cranmer declaró nulo el matrimonio con Catalina y legitimó la unión con Ana Bolena.
   En junio de 1533, Ana Bolena fue coronada como la legítima reina de Inglaterra. Con el tiempo, Ana quedó embarazada. Pero el gran sueño del Rey que era tener un hijo varón fue defraudado cuando nació su hija a la que llamaron Isabel. Esta niña fue posteriormente la Gran Isabel I, reina de Inglaterra y única heredera de Enrique VIII.
   Las cosas hubieran seguido bien si en enero de 1536, Ana Bolena no hubiera dado a luz a un niño muerto el mismo día en que Catalina de Aragón falleciera. Esta circunstancia unida al mal carácter de Ana y a que el Rey ya se había encaprichado con Jane Symour, dama de honor de Ana, hicieron que la reina perdiera el favor de Enrique.
   El 2 de mayo de ese mismo año, Ana fu encarcelada en la Torre de Londres. Su supuesto crimen, el adulterio. La prisión de Ana fue compartida por cuatro "cómplices" y su hermano, lord Rochford. El día 15 compareció anter el tribunal, presidido por su tío, el duque de Norfolk.
   Una vez llevado a cabo el llamado juicio fue condenada a muerte por unanimidad, y aunque las pruebas y documentos del proceso han desaparecido, se piensa que deben habérsele probado hechos totalmente viles. Sin embargo, Ana Bolena nunca aceptó su culpabilidad, y por el contrario proclamó su inocencia hasta el final.
   El 19 de mayo fue llevada al cadalso y ejecutada, donde se comportó con gran entereza y con cierto humor negro. Sus cómplices cumplieron su pena de muerte el día anterior.
   Al día siguiente, el rey Enrique VIII, vestido de un impecable blanco, se casaba por tercera vez con Jane Seymour, quien trató bien a la hija huérfana de Ana Bolena, Isabel.
Hola ! Soy María ,tengo 13 años y estudio en el I.E.S Santa Bárbara (Málaga) y me e creado este blog para la clase de alteernativa , todas las cosas que haga en la clase las iré subiendo aqui para que las podáis ver.